Al rojo vivo
15/04/2010 10:48 (-6 GTM)
A raíz del último ataque que sufrieron otra vez los elementos de la Policía Municipal a manos de los sicarios -que están a punto de consumar su maldita obra de ejecutar al jefe policiaco y que no fueron detenidos-, de nueva cuenta surgieron dudas en cuanto a la reacción de sus compañeros donde dejan entrever que ellos fueron pieza clave para que los pistoleros lograran su objetivo.
Por un lado se recibieron reportes donde señalaban que varias unidades de la citada corporación al momento del ataque se encontraban escondidas en calles aledañas, por lo que su arribo fue inmediato, de ahí que ya se inició una investigación por parte de la misma corporación para determinar si esto fue real o se trata de una acusación sin fundamentos; para esto se utilizará el GPS con el que cuentan todas las patrullas con lo que determinarán el punto exacto en el que se hallaban las unidades cuando ocurrió el ataque, aunque ojalá por el bien de la administración municipal y de la sociedad este se lleve con responsabilidad y no solamente para callar a una comunidad que pide respuestas.
Y tal parece que no estamos tan alejados de la realidad y es que en el transcurso de la tarde de este pasado martes se han llevado a cabo diferentes operativos al oriente de la ciudad donde militares, estatales y municipales buscan a un ex policía preventivo de apellido Rosas pero que es conocido como «El Cañas», a quien se le relaciona con el atentado del Fracc. Rodolfo Landeros, donde desafortunadamente no se logró su captura; este sujeto formó parte del grupo elite de la corporación policiaca, el desaparecido GERI y que actualmente se dedica a manejar un taxi.
Pero otro punto que llama poderosamente la atención es que a lo largo de las ejecuciones hacia oficiales de la policía ya sea Municipal, Estatal o Ministerial que se han registrado en los últimos años, la mayoría de ellos se han consumado cuando estos salen de su domicilio, que es en teoría la hora donde están más desprotegidos, sin embargo a pesar de este patrón los mismos uniformados y sus superiores no han tomado ninguna medida para solucionarlo, aunque aquí también se habla de un exceso de confianza toda vez que al percibir que la narco-violencia disminuyó bajan la guardia y es ahí cuando el crimen organizado hace su aparición mortal.
Para esto, se ha planteado la creación de un fraccionamiento donde vivan exclusivamente policías, pero unos hablan que mientras no se acabe con la corrupción al interior de la corporación sería un intento fallido, otros más mencionan que esto pudiera generar peleas entre los mismos policías, de ahí que lo único que les queda es protegerse o desconfiar hasta de su sombra.
César Rojo