Al rojo vivo
01/04/2010 11:41 (-6 GTM)
Estamos perdiendo a nuestros jóvenes. Actualmente ha causado una gran consternación el supuesto aborto de una estudiante de la Secundaria General 5 en el mismo plantel educativo; lamentablemente estamos más preocupados si lo que apareció en la taza del baño era o no un feto, en lugar de estar reconociendo las buenas calificaciones de los estudiantes o que ganaron los primeros lugares en un concurso nacional de geografía o de matemáticas.
Pero además de quedar otra vez demostrados los serios problemas de ubicación sexual que enfrentan los jóvenes, son las tan lamentables reacciones que tienen las autoridades educativas para resolver estos asuntos tan delicados, ya que increíblemente al tener conocimiento de los hechos decidieron ocultarlo y hacer como que no pasa nada, tratando de no manchar la imagen del plantel, dejando de lado el desarrollo de los jóvenes.
Si no es por los padres de familia que tuvieron que utilizar los medios de comunicación como único escaparate para que sus voces fueran escuchadas y las autoridades investigadoras tomaran cartas en el asunto, aunque estos mismos padres siguen teniendo una gran asignatura pendiente: el tener más comunicación con sus hijos.
Con este hecho quedó demostrado que el actual plan de estudios ya le está quedando bastante grande el desarrollo que están teniendo los estudiantes en cuanto a su actividad sexual, que cada vez más comienza a una temprana edad.
Suena increíble que cuando se entregaron en las escuelas libros con información sexual todo México puso el grito en el cielo y éstos inmediatamente fueron retirados, sin embargo cuando una joven resulta embarazada por falta de conocimiento sólo nos queda decir que es culpa de los padres.
Ojalá que las autoridades, junto con los padres de familia, tomen cartas, ahora sí, cartas en el asunto, por primero de cuentas en crear una materia que realmente encamine a los jóvenes al conocer la responsabilidad de sostener relaciones sexuales y las consecuencias que éstas pueden tener; mientras que los progenitores tener más comunicación con sus hijos, conocer con quién se relacionan, qué es lo quieren, qué problemas están enfrentando y no sólo considerarse buenos papás dándoles alimento, vestido y cumpliendo su caprichos.
Todavía es tiempo de tomar cartas en el asunto, si no este problema tomará niveles que ahora ni los padres ni nadie detendrá.
César Rojo