Al rojo vivo
20/02/2010 11:00 (-6 GTM)
En cualquier cantidad de ocasiones hemos criticado la Ley para adolescentes, pero esta semana me tocó vivir dos historias de niños que cayeron en manos de las autoridades que recibieron un trato totalmente diferente a pesar de que son delitos que no tienen que ver el uno con el otro.
El primero de ellos se trató de un chavo de 14 años, quien estudia la secundaria y que en un recorrido hacia su domicilio se le hizo fácil con complicidad de sus compañeros sacar de su mochila un aerosol y realizar unas pintas en un negocio, para su mala suerte fue observado por un vecino de la zona quien dio parte a la policía logrando su captura, como ahora ya es delito grave daños a la estética urbana, el escolar fue a parar a las instalaciones de la Policía Ministerial, a pesar de que la familia al enterarse de lo que había hecho este joven decidieron entablar comunicación con el afectado llegando a un acuerdo donde se le reparó el daño y éste a su vez les firmo el perdón, a pesar de todo esto, el pinta-bardas fue consignado al Juez especial para adolescentes, lo que quiere decir que fue enviado al Tutelar para menores toda vez que al practicársele el examen pericial, en sus manos se le encontraron rastros de pintura, lo que le costó que no obtuviera su libertad tan fácilmente, tuvieron que pasar 3 días de estar encerrado en la cárcel para los «niños» para que finalmente le otorgaran su libertad.
De aquí podemos concluir que nuestros diputados no se cansan de cometer errores, primero con la aprobación de esta ley y ahora en modificar este tipo de delitos como el hacer pintas en las calles en vez de pensar en otros actos que merecen una mayor sanción, y simplemente como observación no hubiera sido mejor que al modificar la ley penal se hubiera decidido obligar a los padres de estos «artistas urbanos» a reparar los daños y con tal medida además de los regaños que recibirían seguramente los jóvenes lo pensarían dos veces antes de volver a rayar.
Y el otro caso aún más dramático, esta misma semana fue detenido por enésima ocasión «El Pucheritos», un mocoso que cuenta con apenas 13 años y que se introdujo a dos casas en el Fracc. López Portillo, de donde tras dañar el acceso principal se apoderó de varios objetos estimados en 60 mil pesos; cabe mencionar que lo apodan así, porque al llegar a los separos que lo hace normalmente siempre llora, este menor delincuente no estudia y a su familia le importa nada si llega o no llega a dormir, a pesar de todos estos elementos, increíblemente no piso el Tutelar, al llegar a la Policía Ministerial lo dejaron en libertad al no ser considerado como delito grave el robo que cometió.
Aquí ni la reflexión queda, esta es la ley en Aguascalientes.
César Rojo