¿Qué podemos esperar los mexicanos del nuevo presidente de Estados Unidos?
13/11/2008 18:46 (-6 GTM)
¿Qué podemos esperar los mexicanos del nuevo presidente de Estados Unidos?
La elección de Barack Obama como nuevo presidente de Estados Unidos de Norteamérica no sólo es un evento extraordinario para ese país, sino para el mundo entero. Y no sólo me refiero al color de su piel, que ya de sí mismo es de llamar la atención debido a que en Estados Unidos la poderosa élite WASP (White/Anglo-Saxon/Protestant) dejaba vislumbrar como todavía imposible que alguien negro ocupara la silla principal de la Casa Blanca, sino más bien al discurso de cambio y esperanza con el que pudo impactar a una masa impresionante de norteamericanos, principalmente jóvenes, normalmente desilusionados de la política y de lo que esto representa.
El triunfo de Obama sólo es entendible a partir de las posibilidades del propio sistema político norteamericano, que demostró que a pesar de sus fallas puede aún hacer creer que la democracia funciona en su acepción básica, es decir como mecanismo de elección de dirigentes que cuentan con la total legitimidad del pueblo a partir de lo que éste aspira en el momento. Menciono las fallas por que recordemos que las dos elecciones de George W. Bush, pero sobre todo la primera en el 2000, dejaron un mal sabor de boca a partir de su controversial ingeniería electoral que permite ganar a un candidato aunque éste, en estricto sentido, no haya obtenido la mayoría de votos directos de los ciudadanos.
El hecho mismo que haya podido superar a Hilary Clinton en las primarias del Partido Demócrata -que se suponía era una candidata que había podido acumular un apoyo e influencia política como ninguna mujer antes en Estados Unidos- y después a un candidato republicano como John McCain -que si bien fue el candidato más viejo que se ha presentado a una elección presidencial en primera instancia, si representaba una opción no tan radical en términos de conservadurismo y cercana a propuestas abiertas a retirar tropas en medio oriente y apoyar una reforma migratoria para indocumentados- también nos habla se un sistema político que hace posible que sucedan cuestiones que hasta hace poco parecían casi imposibles. Sólo así se entiende la carrera meteórica de Barack Obama y debo decir al margen de los caminos tradicionales para llegar a la posición que hoy él ocupa.
Pero en estos días he escuchado a través de los medios de comunicación que les han preguntado directamente a muchas personas acá en México acerca de qué podemos esperar de este nuevo presidente norteamericano. Puede parecer de entrada ilógico que los mexicanos debamos esperar algo de un presidente de un país ajeno, pero claro está no podemos negar la interacción tan importante que tenemos los dos Estados nacionales no sólo por la frontera común que compartimos, la inmigración tan grande de nuestro país hacía el vecino del norte o el tratado comercial de Norteamérica del cual formamos parte junto con Canadá, sino por que incluso Estados Unidos sigue siendo el país que sin duda puede influir más económica, política y militarmente en el mundo.
El dato curioso es que la mayoría de los entrevistados contestan que creen que Obama sí estaría de acuerdo con aprobar en lo inmediato una reforma migratoria para legalizar a toda la mano de obra indocumentada en Estados Unidos. Lo cierto es que la reforma que estuvo en puerta en el pasado inmediato no fue claramente apoyada por Obama, y por el contrario, uno de los senadores con mayor actividad de lobby para que esta propuesta fuera apoyada fue el propio McCain.
En este sentido, se debe decir que el contexto de crisis económica ayudó también a que Obama ganara. El Partido Demócrata supo capitalizar muy bien los errores que en materia económica cometió Bush al grado de desdibujarlo como factor relevante en el proceso electoral. Los sindicatos y uniones de trabajadores norteamericanos que en general y tradicionalmente son más propensos a apoyar a los demócratas, en un escenario como el actual presionarán a Obama para que en materia de empleo se proteja a los trabajadores que tienen una calidad migratoria regular en primera instancia. Estos mismos sindicatos también presionarán para que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte pueda ser revisado en asuntos que ellos consideren llevan desventaja tanto con respecto a Canadá como con México.
Lo económico se ha superpuesto al tema de la seguridad que fue el principal apoyo de legitimación de la acción beligerante de Bush, pero seguirá siendo prioritario en la agenda sin duda.
Pero en general sí creo que podemos esperar de Obama que su estrategia para tratar de revertir la crisis económica por la que pasa su país y el mundo entero no se resuelva con más guerra y una cerrazón comercial como la que se experimentó en la década de los treinta para superar la crisis del 29 del siglo pasado. Estados Unidos con Obama al frente seguro buscará salidas multilaterales, que cuenten con el apoyo de Europa, China, Japón y la mayoría de los países Latinoamericanos. El New Deal que se necesita ahora es entre más actores en la arena internacional.
Alex Caldera