Ultima actualización hace: 29 minutos
Hoy es Sábado, 19 de Abril de 2014
Y siguen las protestas
27/02/2012 09:53 (-6 GTM)
Nos quedamos con Marcelo Ebrard tomándole la protesta al nuevo procurador del Distrito Federal, cuyo nombre no atiné a retener. No importa. El caso es que, muy solemne y muy peinado, el jefe de jefes del gobierno del De efe, perdón por la cacofonía, lee las palabras famosas: Protestas cumplir y hacer cumplir... El fulano, también muy serio, alza la mano haciendo el saludo nazi y pega un gritote: «¡Sí, protesto!»
Dada la naturaleza de la ceremonia y la investidura de los protagonistas, del dicho al hecho: Ebrard ya tiene procurador (y de paso candidato para sucederle al frente del gobierno capitalino) y el señor ese de traje mal cortado, ya tiene el cargo, el sueldote, guaruras y la oficina más confortable de la fiscalía de la Ciudad de México. Este es un caso perfecto de que, en determinadas circunstancias, obras son amores. Me imagino al señor llegando a su oficina y ordenándole a su secretaria:
-Señorita Bonifacia, dígale al comandante Benavides que me traiga dos tortas de cachete y un Squeeze de mandarina.
Vamos a ver quién es el valiente que se atreve a contradecirle o a no obedecerle.
Pero influencias aparte, yo como un estudioso de la lengua (y del cachete y el buche), lo que estoy analizando es el arcaico rito ese de protestar, que no es sino una herencia que se me antoja medieval: el rey le pone la espada en el hombro a un fulano y por arte de magia el tipo deja de ser un pelagatos y se convierte en Sir Vinter.
La parte que me resulta más simpática y menos válida del asunto es aquello que dicen los que protestan para rematar la faena: «que si cumplo el COI (la ONU, el gobierno municipal de Pachuca, la Casa Real danesa, el club de la adoración perpetua), me lo premie; y que si no me lo demande.
Dando por hecho que es de ilusos eso de andar confiando en la palabra de los que protestan (lo mismo protestaron Nerón, que Carlos Salinas), la trampa es que siempre anda uno haciendo compromisos con entes abstractos: que la Nación me lo demande. ¿Qué payasada es esa? ¿Va a venir la Nación a mi casa a pegarme de patadas porque juré cumplir la Constitución y acabé siendo otro Negro Durazo más en el arroz? ¿Va ir la Nación a los tribunales a reclamarme reparaciones?
Ya se ve que uno puede jurar por lo que se le venga en gana, con la condición de que se trate de entes abstractos: la Patria, el espíritu olímpico, los principios del Rotario Internacional, la Santa Cofradía del Santo Reproche. Total que ya sabemos que de protestar ante tales petates de difunto a convertirse uno en millonario, con la mano a la cintura, hay un paso.
Como ya se sabe que aquí la palabra está muy desprestigiada, ahora algunos quieren convencernos de que, llegada la hora, quieren un cargo público para hacer patria, para salvar al país, para servirnos con abnegación de mártir y todas esas sandeces, van y no se limitan a protestar, sino que -para que veamos que su corazón es puro- van con un notario público y firman allí sus compromisos. El resultado es el mismo.
Solemnes como somos, como todo pueblo subdesarrollado mentalmente, tenemos que andar en esas ceremonias y firmando compromisos, que al fin de cuentas vienen a ser lo mismo. Hasta donde entiendo, si yo voy con un notario y me comprometo a que, en lo sucesivo, voy a dejar de escribir tonterías, no existe ley que vincule ese compromiso notarial con ninguna obligación. Como sea luego uno puede alegar cualquier pretexto para justificar el incumplimiento: que si los altos intereses de los ciudadanos, que si los nuevos tiempos, que si la sociedad nos exige el alto sacrificio de...
Claro que el político -o el dirigente sindical o presidente de un club de admiradores-, que protesta cumplir tales reglas, o llega al extremo de comprometerse ante un fedatario, luego sale con el famoso Domingo 7, queda como sinvergüenza. ¡Uy para la apuración que les da!
Esta forma de comprometerse de dientes para afuera que es tan propia de nuestra gente pública, y agárrense que allí vienen los nuevos salvadores de la Nación, me recuerda esas boletitas que había -¿sigue habiendo?- en las parroquias católicas, para que los pobres borrachines fueran a jurar que iban a permanecer en abstinencia durante determinado período.
Recuerdo una vez que fuí testigo de uno de estos enternecedores e inútiles juramentos. Las boletas tenían espacios en blanco para que el dipsómano piadoso dictara su nombre, la virgen o el santo ante el que se hacía el juramento y el lapso de la sobriedad prometida. Un señor que apestaba a un famoso brandy de la época llegó, muy cariacontecido, solicitó el juramento y dictó: «Yo, Pertinaz Carmelo del Monte, juro ante la Virgen de Bratislava y Santo Cristóbal del Cencerro, que no voy a beber durante... ¡un día! Espero que el pobre hombre haya soportada la resaca que llevaba y haya podido cumplir su juramento.
Y volviendo a los actos de protesta, de rendirla, no de darla, tal vez el más divertido de nuestra historia reciente sea la del tipo ese de Fox con su sonrisota, viendo protestar al presidente Calderón, mientras que alrededor de ellos, en la tribuna del Congreso, los perredistas y los panistas se tiraban de los pelos y se aventaban patadas voladoras.
Y como ya me cansé, prometo para el próximo fin de semana cumplir y hacer cumplir las sagradas obligaciones de la ley de la jarana... si así no lo hiciese, que la jarana venga a mi casa y me lo reclame. Que se traiga la guitarra.



Agustín Lascazas
Compartela:
Vota esta noticia    0     0
  • Los comentarios aquí publicados son la opinión de las personas que los publican y no de aguasdigital.com
  • No se permite publicar comentarios que afecten a la dignidad de las demás personas.
  • aguasdigital.com se reserva el derecho de eliminar los comentarios que se encuentren fuera de tema.
Comentario:
Nombre:
Correo Electronico:
Codigo de verificacion:
Aguasdigital on Facebook
Choca contra un camión, se salva de morir atropellado