Instrumenta
25/08/2009 14:08 (-6 GTM)
Afortunadamente Oaxaca no sólo es APO ni plantones de maestros en el zócalo. Hace una década conocí a Ignacio Toscano, me lo presentó Guillermo Samperio, diciéndome: él tiene todas las llaves del Palacio de Bellas Artes. Lo comprobé cuando nos llevó a varios amigos y a mí, después de la celebración de un Premio Villaurrutia, a ver el reflejo de la luna en el vitral mayor. Por medio de Ignacio conocí a Montserrat Hawayek, a pintores, poetas, fotógrafos, toda una pléyade de artistas que visitaban su casa en la Condesa, donde nos preparaba los mejores Martinis, disputándose la fama con Álvaro Mutis.
Lo mío es la ópera, la música, nos dijo una noche que cenábamos en el restaurante Ligaya, a las ocho o diez personas que lo acompañábamos. Nos describió un festival que comprendiera la educación, la creación, la difusión y la investigación de la música. Reconocimientos a trayectorias. Becas para música de cámara. Concursos de transcripción para jóvenes compositores. Premios internacionales con el nombre de directores mexicanos. Gala de maestros. Talleres de improvisación. Pero sobre todo música, música, música. Conciertos al aire libre con los mejores intérpretes del mundo. Abrir los grandes escenarios a la gente de a pie. Derribar el mito de que lo clásico es para los cultos. Acercar el cello, la flauta, los violines y demás instrumentos a los niños y jóvenes. Que los viejos revivan grandes momentos al escuchar un cuarteto de cuerdas interpretar a Haydn. Crear notas como un juguete que divierta. Descubrir el rostro humano de la música. Lo escuchamos decir entre el tintineo de las copas y la sangre de un entrecot término medio.
Aquel anhelo no tardó mucho tiempo en hacerse realidad. Este verano de nuevo se realiza el Festival Instrumenta Oaxaca, con un programa conformado por 26 conciertos irrepetibles, con músicos de Polonia, Ucrania, Hungría, Alemania, Estados Unidos y México, entre otros países. Simplemente los mejores: András Adorján, primera flauta solista de las más importantes orquestas europeas, nació en Hungría y se formó musicalmente en Copenhague después de que en 1968 recibió su diploma de odontólogo. Robyn Shulkowsky, percusionista norteamericana que desde 1980 reside en Alemania y a quien le gusta presentar la música conectada con las artes visuales. Creadora de un nuevo instrumento de percusión, una especie de gran marimba. Podrán escuchar el oboe de Thomas Indermühle, hijo de padres pianistas que, a sus 9 años de edad, le dieron a escoger un instrumento para expresarse. "El piano nunca me gustó. Para mí era demasiado grande, además que no me parecía lógico su sistema de escritura y que el teclado sea derecho e izquierdo", confesó en entrevista a Paula Zavadivker. También repite el Cuarteto Szymanowski. Entre muchas más actividades, entregarán por primera vez el Premio de Transcripción para jóvenes compositores a los mexicanos Tomás Barreiro -quien en 2008 quedó en segundo lugar en el Concurso Toru Takemitsu para Composición, celebrado en Tokio, Japón, ganando una cantidad exorbitante de yenes con la pieza "La noche de Takemitsu"- y a Tomás David, egresado del Conservatorio de las Rosas de Morelia.
La última vez que estuve en Oaxaca fue en viaje relámpago en enero del 2005, el zócalo seguía con sus bancas y rituales de siempre. El Palacio de Gobierno todavía era sede de los poderes. Toledo iba y venía del IAGO al MACO, y Santo Domingo era una especie de espejismo en medio de un desierto lleno de vida. Pero este verano, como lo hace desde hace cinco años, Instrumenta purificará el viento, soltará los amarres del agua y hará que la música busque rincones, el amparo eterno de la Virgen de la Soledad. De nuevo intentará despertar al milenario Árbol del Tule, y Oaxaca presumirá su comida, su gente y su arte. Estoy seguro que la vida se mira distinta desde una mesa del Bar Jardín. Busco la manera de acercarme de nuevo, de escuchar a la distancia las notas musicales que, a capricho y voluntad de Ignacio Toscano, han sido posibles. Sigo intentando comprender a Mozart, Haydn, Shubert y no me sale. Sé que tendría que estar en Instrumenta Oaxaca para comenzar a vivir la música desde la piel, paladeando un Martini formulado con mezcal; sin embargo, estoy en la Ciudad de México escuchando mis viejos discos de Chopin, esperando volver pronto por el eco de los acordes y aplausos que seguirán vibrando en las calles, en el Teatro Macedonio Alcalá.
____________________
Rodolfo Naró, Tequila, Jalisco, 1967. Poeta y narrador. Su novela El orden infinito, fue finalista del Premio Planeta 2006. www.rodolfonaro.blogspot.com
Rodolfo Naró