ESOS TIPOS EXTRAÑOS LLAMADOS INTELECTUALES
18/11/2008 12:51 (-6 GTM)
El otro día mi amiga Mariquita me invitó a comer, situación que aproveché para hablar con ella de muchas y muy diversas cosas. Entre los temas que abordamos estaban el clima, los resultados del futbol, todo el caso Mouriño, el triunfo de Obama y obviamente libros y música. En eso estábamos cuando de pronto ella guardó silencio, masticó tranquila su filete como el gato que estuviera dando cuenta de su ratón y se me quedó viendo con cara de psicoanalista; entrecerró los ojos y moviendo el tenedor ligeramente frente a mi cara me señaló y dijo:
- ¿Oye, tú eres un intelectual, verdad? -Yo casi me atraganto cuando escuché esa pregunta, y en medio de un breve ataque de tos bebí rápidamente de mi agua y una vez que logré recuperarme le dije.
-Mariquita, yo no me llevó así contigo, por poco me matas. No seas así.- Le expliqué que yo la respeto hasta donde humanamente esto sea posible, y que no merecía de su parte tales opiniones. Ella lo tomó un poco a broma, pero insistió sonriendo.
-No te hagas, si bien que eres intelectual.
Yo lo negué categóricamente, pero ella a dale y dale con aquello de que yo era un intelectual. Entonces me cuestionó:
-A ver, explícame por qué no te consideras un intelectual. ¿Escribes, no? eres profesor, lees libros, para mí es suficiente.
Entonces, con didáctica paciencia intenté explicarle:
Mira, Mariquita, el hecho de que escriba, lea libros y sea profesor no me convierte en un intelectual. A ver -le dije- hasta donde tengo memoria yo no asisto a tomar café a la Casa Terán, donde según tengo entendido es sitio de reunión de algunos intelectuales. Y conste que no voy ahí, porque simplemente me agradan más otros sitios, no por otra cosa, que quede claro. Cuando de música se trata, me parece que los "intelectuales" prefieren el jazz u otra música sofisticada, yo en cambio me la paso estupendamente con José Alfredo y no le hago ascos a la Santanera ni al mismísimo Rigo Tovar. Nunca he recibido una beca ni de jóvenes ni de viejos creadores, no he publicado nunca bajo ningún sello oficial, no he ganado ningún premio de nada -salvo una vez que gane el rey feo en la escuela, pero eso no cuenta- y si no he recibido nada de estas cosas se debe a que tal vez nunca me ha interesado buscarlas. Además, mi querida Mariquita, eso de autodefinirse como "intelectual" se me hace de lo más chocante, ¿sabes en qué pienso cada vez que me dicen que Fulano o Sutano es intelectual? Pues en la canción buena onda esa del Rockdrigo González.
Por otro lado, "intelectual" es un adjetivo bastante comprometedor y yo, como bien lo sabes, soy alérgico a los compromisos, así que ni en sueños me autocalificaría como intelectual. Porque finalmente para mí un verdadero intelectual es un tipo que no se conforma con dominar alguna área del conocimiento, ya sea ciencia, técnica o arte -asunto que bastaría ya para descalificarme ya que estoy muy lejos de dominar ninguna de esas ramas- sino que además crece su presencia porque tiene una capacidad moral amplia e incuestionable, es lo que se dice un hombre íntegro en toda la extensión de la palabra. Si me pidieras el nombre de un verdadero intelectual nombraría a García Márquez, José Saramago, Salman Rushdie o Noam Chomsky, entre algunos otros, y desde luego el paradigma de todos ellos Jean-Paul Sartre. ¿Por qué Sartre? Bueno, pues simplemente porque el nos dio la muestra más clara de coherencia que yo recuerde. Acuérdate, Mariquita cómo encabezó el famoso movimiento del Mayo del sesenta y ocho y como fue un crítico recalcitrante del sistema burgués. Sus obras dramáticas, sus novelas y sus ensayos filosóficos apuntaban todos ellos a ser instrumento de difusión de su pensamiento. Vivió, junto con su compañera sentimental y de lucha ideológica, Simone de Beauvoir, uno más de los ejemplos más fieles de coherencia entre lo que pregonaba y lo que se hacía respecto a la libertad y el amor. Acuérdate que se amaban, pero cada uno de ellos era libre. Eso me parece simplemente maravilloso. Un hombre y una mujer que hablan de libertad y viven en libertad. Pero eso no lo es todo, Sartre en el momento cumbre de su carrera rechaza el Premio Nóbel de Literatura que la Academia Sueca de la Lengua le había otorgado. Y no lo aceptó porque eso ponía en riesgo su libertad como pensador. Hombres así, Mariquita, sí merecen ser llamados intelectuales con toda la extensión del término. Desafortunadamente, en estos tiempos aciagos nos encontramos con una clase dizque intelectual que critican al sistema porque eso da "buen tono", pero que no sienten ningún rubor cuando de recoger los premios se trata o peor aún, cuando se adscriben a la nómina oficial. ¿Te imaginas, Mariquita, a un Sartre aceptando un cargo dentro de un gobierno al que primero criticó ácidamente? Yo no. Pero eso pasa frecuentemente en todo el país y aquí mismo en nuestro estado. Esto no plantea más que de dos sopas. O ese gobierno no es tan malo, pues al admitirlo se hace incluyente, o dos, si el presunto "intelectual" acepta es porque las convicciones valen un pito, ¿no te parece?
Más allá de ideologías, al pensador coherente se le respeta y se le admira; pienso en hombres como Carlos Castillo Pereza, Jesús Reyes Heroles y Heberto Castillo. Todos ellos tienen mi admiración como pensadores porque si bien militaban, la coherencia de sus principios los hizo crecer frente a todos los demás, y eso es digno de admiración hasta por parte de los adversarios ¿No te parece?
En ese momento, Mariquita se me quedó mirando. Dibujó una pícara sonrisa y me preguntó:
-Todo eso que dices, Mario está muy bien, pero entonces, si no eres un intelectual ¿qué cosa eres?
-Bueno -le dije- si de definiciones se trata, me gustaría que pensaras en mí no como un intelectual sino simplemente como un vago con una cuantas letras encima.
Ella sonrió mientras continuaba mascando su filete.
-Buen punto.- Concluyó.
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Mario Hernández