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Hoy es Sbado, 01 de Noviembre de 2014
De poltica y cosas peores
31/10/2014 08:33 (-6 GTM)
El cuento con que empieza hoy esta columnejilla no slo es sicalptico: tambin es de psimo gusto. Seguramente lo habran reprobado de consuno doa Tebaida Tridua, censora de la pblica decencia, y la seora Amy Vanderbilt, moderadora del buen trato social. Las personas apegadas a la moralidad y a la etiqueta deben abstenerse de leerlo... Doa Clitemnestra jugaba todas las tardes a las cartas con sus amigas. Un da el juego se prolong ms que de costumbre, y cuando Clitemnestra vio el reloj se asust mucho. "San Alfonso Rodrguez!" -exclam llena de sobresalto. Tena el piadoso hbito de invocar al santo del da, y el de la fecha era ese fraile mallorqun, espejo de obediencia. Se cuenta de l que en cierta ocasin fue a la iglesia del pueblo a escuchar a un clebre orador sagrado. El templo estaba atestado, de modo que cuando lleg el superior de la orden no hall asiento. Alfonso se levant para cederle el suyo. "No se mueva usted de ah" -le dijo el prior. Esa noche los monjes se extraaron al no ver al frailecito. Lo buscaron en su celda y no lo hallaron. Tampoco estaba en el huerto, ni en parte alguna del convento. No apareci el siguiente da, ni el que le sigui. El superior fue al pueblo a dar cuenta de la desaparicin de Alfonso. Le dijeron que estaba en la iglesia, y all fue. "Dnde andaba? -le pregunt irritado-. Hace dos das lo buscamos". Respondi l: "Usted me orden que no me moviera de aqu". Ah, santa obediencia! Pero advierto que me he apartado del relato. Vuelvo a l. "Tengo que irme -les dijo doa Clitemnestra a sus amigas-. Mi marido llega a las 8 de la noche y no le he preparado la cena". En su casa la seora se dio cuenta de que no haba nada en el refrigerador, aparte de un tomate y unas hojas de lechuga. He ah las funestas consecuencias del juego. En eso oy el automvil de su esposo, que llegaba. San Alfonso Rodrguez! Lo nico que la mujer tena a la mano era una bolsa de croquetas para perro. Puso una porcin en el plato, con el tomate rebanado y la lechuga. Y sucedi un milagro que doa Clitemnestra atribuy al santo del da: el hombre cen muy a su sabor. "Qu rica ensalada! -coment al terminar-. Deberas drmela todas las noches". Obediente -como San Alfonso-, la seora le preparaba todas las noches la tal ensalada, que el esposo coma con fruicin sin saber que estaba comiendo croquetas para perro. Cuando doa Clitemnestra les cont aquello a sus amigas todas se escandalizaron. "Qu locura! -le dijeron-. Vas a matar a tu marido!". "A l le gusta eso -adujo la mujer-, y yo me ahorro el trabajo de hacerle de cenar". Pasaron varios meses, y un buen da las amigas se enteraron de que el esposo de doa Clitemnestra haba pasado a mejor vida. Se entristecieron mucho: seguramente esa tarde no habra jugada. Fueron a darle el psame. Le dijeron: "Te advertimos que esa dieta de croquetas para perro acabara por enviar a tu marido al otro mundo". Replic doa Clitemnestra: "No fueron las croquetas. Se rompi el cuello cuando se agach para lamerse la entrepierna"... Soy aficionado al beisbol desde que mi padre me llevaba de la mano al viejo estadio de mi ciudad a ver los picos juegos de los Pericos de Saltillo, partidos que el ampyer suspenda momentneamente cuando el viento levantaba nubes de polvo que impedan ver el campo. No me perd, por tanto, ninguno de los juegos de la esplndida Serie Mundial que los Gigantes y los Reales nos regalaron. La noche en que San Francisco se coron haba en el parque de Kansas algunos partidarios de ese equipo. Pese a la dolorosa derrota que sufri el de casa, ninguno de los aficionados locales hostiliz a los visitantes. Eso se llama civilidad, sana convivencia, respeto a los dems. Propongo que el Alto Comisionado del Beisbol venga a Mxico a darnos algunas leccioncitas... El tren donde iba Babalucas entr en un tnel. "Uf! -exclam con alivio el pavitonto-. Qu bueno que le atin al agujero!"... Deca Capronio: "Mi esposa es una santa: despus de 20 aos de casados todava me cree que tengo un amigo enfermo al que debo visitar todos los viernes en la noche"... Doa Panoplia de Altopedo, dama de sociedad, se top en Pars con una amiga de su misma ciudad. Le coment sta: "Ya tengo tres das aqu, y todava no he ido al Louvre". "Yo tampoco he ido -dijo doa Panoplia-. Ha de ser el agua"... FIN.
MIRADOR

Este hombre era dueo de una tienda.
Tena tres empleaditas a las que pagaba un salario de miseria.
No slo eso: les prohiba que se sentaran durante toda la jornada de trabajo, de 10 horas. Cuando una de ellas iba al bao le tocaba la puerta despus de unos minutos y le preguntaba irritado: "Ya?".
Una noche ese hombre so que se mora, y el Justo Juez lo condenaba a ir al infierno.
Ah deba estar siempre de pie. Los demonios le impedan que se sentara. Cuando vencido por la fatiga caa al suelo los diablos lo punzaban con sus tridentes y le preguntaban: "Ya?".
A la maana siguiente de ese sueo el hombre compr unos bancos y les dijo a sus empleadas que podan sentarse en ellos. Les acort la jornada laboral, y ya no las apremi cuando iban al bao. Adems les aument el salario.
Al cabo de algn tiempo observ que las muchachas hacan mejor su trabajo. Eso le agrad bastante. Y ms le agrad que ya no volvi a soar que se iba al infierno.
Hasta maana!...

MANGANITAS

"... Renunci el nuevo alcalde de Iguala...".

Su designacin fue un churro:
ocho horas dur en el cargo.
Digamos, en su descargo,
que el miedo nunca anda en burro.



Caton
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Increble robo de una vaca