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Hoy es Domingo, 05 de Febrero de 2012
De política y cosas peores
04/02/2012 09:35 (-6 GTM)
El amigo del recién casado le preguntó: «¿Cómo te ha ido en tu nueva vida?». «Muy bien -respondió el desposado-. Claro, he tenido que adaptarme al matrimonio después de mis años de soltería. Hay cosas que tengo que recordarme continuamente, para no meter la pata». Pregunta el amigo: «¿Cómo qué cosas?». «Por ejemplo -contesta el recién maridado-, cada vez que termino de hacer el amor con mi mujer debo repetirme mentalmente una y otra vez: ‘No le vayas a pagar. No le vayas a pagar.’». La mamá de Babalucas le reclamó: «¿Por qué no usas la bufanda que te regalé en Navidad?». Explica el tonto roque: «Me aprieta mucho». Los debates de los precandidatos panistas fueron innocuos, inanes, insubstanciales, inútiles e insignificantes. Como maniquíes actuaron los supuestos contendientes: figuras de un minué movido por mecanismo de reloj, no se tocaron ni con el pétalo de una rosa. Reinó en esos insípidos debates una calma chicha, y ni chicha ni limonada fueron por lo tanto. Todo indica, sin embargo, que las pasiones -uso lenguaje figurado- estallarán mañana, día de la elección, y que en el curso de esa jornada habremos de ver -uso lenguaje recto- un cochinero. Las peores prácticas del priismo y el perredismo han aparecido en esa contienda interna del que otrora fue «el partido de la gente decente»: acarreos, compra de votos, golpes bajos, espionaje y demás etcéteras. Felipe Calderón no parece dispuesto a perder esta batalla después de la que en Michoacán perdió, y quiere a toda costa sacar a su elegido, aunque eso signifique llevar al PAN a una debacle que la candidatura del señor Cordero haría inevitable. El marcado favoritismo presidencial introdujo un elemento de inequidad en el proceso, y creó un ambiente poco propicio al ejercicio democrático. En esas condiciones nada ejemplares llevarán a cabo los panistas la elección de su candidato -o candidata- a la Presidencia. Existe la ominosa posibilidad de que gane no quien está arriba en las encuestas, sino quien más posibilidades tenga de acarrear votantes. A eso ha llegado el PAN: a lo mismo que el PRI y el PRD. Capronio comentó en la oficina: «Mi abuelita tenía la mala costumbre de bajar la escalera deslizándose a horcajadas por el barandal. Temerosos de que se fuera a caer rodeamos el barandal con alambre de púas». «Y ya no hace eso, desde luego» -dice uno. «Lo sigue haciendo -responde Capronio-. Pero por lo menos ahora baja más despacito». Don Candorio era miembro distinguido de los Heraldos de la Virtud, club de servicio cuyos socios practicaban los valores en su vida diaria, al menos dos horas cada día. Una vez un conocido suyo lo buscó y le habló con voz solemne: «Candorio, tengo que decirte algo. Tu amigo Pitoncio.». «Un momento -lo interrumpió don Candorio-. Antes de que me digas algo acerca de mi amigo Pitoncio permíteme someter tus palabras a la Prueba Triple que los Heraldos de la Virtud aplicamos a todo lo que se nos dice. Primero: Lo que me vas a decir acerca de mi amigo Pitoncio ¿te consta absolutamente, y sin lugar a dudas?». «Bueno -vacila el otro-. No lo he visto con mis propios ojos, pero.». «Segundo -prosigue don Candorio-. Lo que me vas a decir de mi amigo Pitoncio ¿redunda en bien para él?». «Al contrario» -responde el otro. «Y tercero -concluye don Candorio-. Lo que me vas a decir de mi amigo Pitoncio ¿será de alguna utilidad para mí?». «No lo creo» -dice el otro. «Entonces -le indica don Candorio-, si lo que me vas a decir de mi amigo Pitoncio no te consta, no redunda en bien para mi amigo, ni me es de ninguna utilidad, mejor no me lo digas. Hasta luego». Así diciendo se dio la vuelta don Candorio y se alejó. Fue así como, por causa de la Prueba Triple que los Heraldos de la Virtud aplican, don Candorio no se enteró de que su mujer le estaba poniendo los cuernos con su amigo Pitoncio.
FIN.

MIRADOR
Me habría gustado conocer a Víctor Mature, musculoso galán de cine en Hollywood.
Trató de inscribirse en un elegante club social de Los Angeles. El gerente le informó:
-Lo siento, mister Mature. Este club no admite actores.
Sin vacilar respondió él:
-Señor: cualquiera que haya visto mis películas podrá decirle que yo no soy actor.
Me habría gustado conocer a Víctor Mature. Sabía que el humor es la mejor respuesta a la necedad.
¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

«. Espionaje telefónico.».
Hay quien se pasa de vivo
al hacer ese espionaje:
tras consumar el chantaje
te lo carga en el recibo.



Catón
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